miércoles, 13 de agosto de 2008

No es recomendable ver televisión nacional los sábados

Las tardes son frías y grises, frase tan usaba en cada invierno, pero es la realidad. En Lima hay llovizna por ratos, un viento corre como niño empujando a cualquiera en las esquinas de las calles. Y lo único que nos apetece – mi hermano y yo -, luego de una semana de trabajo y otras actividades, es echarnos en la cama de nuestros padres, abrigarnos en la colcha de tigres y flores de colores opacos y encender la televisión, porque escuchar música es un momento de meditación y relajación, este es un momento de vagancia.

“¡No! Allí se va a quedar…”, se lamenta mi hermano viendo el último capítulo de Dragon Ball Z del día, recordando sus años de juventud y yo los de mi infancia. De una serie de anime exitosa mundialmente, el canal da pase a un programa típico, una introducción a la noche fiestera: “El reventón de los sábados”. La chola Chabuca tiene un negocio redondo: además del programa propio, promociona su circo por fiestas patrias: “…con nuevos espectáculos en vivo”. El escenario multicolor despierta el aburrimiento. El control remoto permite acabar con el sufrimiento.

Sin cable, la televisión nacional – en la mayoría de canales- es un error y mata neuronas con solo ver a Janet Barbosa diciendo un refrán mal dicho, como el Chapulín Colorado confundiéndose al tratar de recordar: “perro que ladra, no muerde”. Pero la Barbosa no provoca risa, da pena. La susodicha reina de los sábados movidos anima a las señoras del público para darle la bienvenida a Melcochita y otros dos tipos sin ninguna conciencia de cómo se visten aunque, eso es lo de menos.

Los invitados serán el jurado de un concurso que consiste en elegir a la colita más sensual y movida. Un video de presentación es el que inicia el evento, donde salen las exitosas Jennifer López con sus caderas prominentes, Shakira y su movimiento particular y “Yo también… jajaja”: Janet Barbosa en una sesión de fotos. La voz chinchosa de la conductora muestra su sorpresa y alegría.

Serán unas veinte muchachas entre los dieciocho y veinticinco años. Altas y chatas, gordas y flacas, morenas y pálidas, hay variedad. Todas al frente del escenario, con una pose de modelo profesional sin llegar a serlo. Cada una pasa adelante, elegida la canción que gustaría bailar, empiezan a moverse y contornearse como mejor lo pueden hacer, imaginando estar en la discoteca un domingo con sus amigas, agitando sus brazos al ritmo de cualquier tonada. Sonrientes y orgullosas de menear su colita.

Una sacudida a sus caderas y las chicas volvían a su lugar terminada la canción. Janet Barbosa preguntaba al jurado qué tal estaban. Melcochita era el que hablaba más, criticando a su forma: “esta no tiene celular… tiene celulitis”, “más que colita, tiene un salvavidas…”. Janet, sonreía como dama, intentando expulsar la gracia que le queda: “¡Ay! ¡Qué maloooooo… jajaja!”. Los otros dos, sin comentario inteligente y constructivo qué decir, se reían en coro junto a la mujer de La súper movida de los sábados.

Las chicas vestían polos escotados y pegados, muy pocas con jean, la mayoría usaba pantalonetas y pantis que estilizaban sus piernas sin ejercitar. Jóvenes y frescas eran algunas. Otras, recargadas de maquillaje, pretendían parecerse a su cantante favorita llegando solo a ser una gatita o una malcriada que aparecen en la última página de algunos periódicos. No expresaban fastidio cuando el jurado se mofaba sobre su cuerpo, ya que nadie se salvó, ni siquiera la ganadora: “Ella es nadadora: nada por arriba, nada por abajo”, comentaba tranquilamente Melcochita. Todas se retorcían de risa. O fingían hacerlo.

Melcochita se levantó de su asiento, los dos tipos lo siguieron, y se acercó a la que le gustó: era una chica delgada y de baja estatura. Su cabello lacio y castaño teñido de rubio. Cejas depiladas. Ojos alargados pero pequeños. Una sonrisa también alargada de labios rojos. Melcochita la hizo voltear y la cámara enfocó su trasero. “Esta sí es una colita”, sentenciaba el cómico.

“Ahh… jajaja… Melcochita usted tan…”, Janet Barbosa se callaba, el control remoto los mata con solo presionar “CH +” o “CH –“. “Sábados tropicales” presenta una nueva canción movida y sensual de un tal grupo de cumbia que alcanzó la fama cuando el grupo Néctar sufrió el trágico accidente, y nosotros deseábamos recordar su trabajo musical.

“¡Eso, vamos!¡ Eso, vamos!”, bailan Karen Dejo y Lizet, con trajes atractivos y pasitos tum tum. Entre globos y serpentinas, el programa casi celebraba año nuevo, pero solo era un sábado, juntos la música, el baile y el rating. Definitivo, el próximo sábado no me uniré a ninguna movida, tampoco a los reventones y menos a los tropicales sábados de la tarde. Es urgente que me inscriba en un taller.

3 comentarios:

AtomoPerdido dijo...

Oye! porqué te metes con Las Malcriadas del Trome?! :@ jaja
Bueno es cierto, los sábados, la programación de la Tv Nacional, es deplorable, roza con lo nauseabundo, y quien tenga un poco de conciencia cívica hará cualquier otra cosa, en vez de vegetar frente al televisor. Pero, por las noches, por ejemplo El Especial del Humor es rescatable, presenta cumbres excepcionales de jocosidad, exceptuando las partes homofóbicas, o racistas que vierten en sus contenidos. :P

AtomoPerdido dijo...

Sí, hay varios talleres: de Teatro en el Centro Peruano del Teatro; de creación literaria, con Oswaldo Reynoso; de creación de animes en el MALI; de mimos en el Mocha Graña; de Grafitti en el Museo de Arte Contemporaneo, en Chorrillos; etc...

Allie 7am dijo...

Si te esperas hasta las 10pm puedes encontrar una linda versión de "I can't believe you're in love with me" o hasta a Buster Keaton y su escultural cuerpo. Tampoco tengo cable, gracias a dios. Saludos pequeña